Hablamos de cultura organizacional

¡Hola! Soy Gab, y hoy quiero llevarte en un viaje de descubrimiento sobre un tema que me apasiona: la cultura organizacional. Ya sabes, esa mezcla invisible de valores, comportamientos y creencias que define el alma de una empresa.

Recientemente, me sumergí en el libro «The Road Less Stupid» de Keith J. Cunningham, un hombre que ha fundado varias empresas exitosas. Este libro, lleno de lecciones vitales y consejos prácticos, me inspiró a mirar de cerca cómo la cultura organizacional influye en todos los aspectos de un negocio.

Desde el entusiasmo contagioso de un empleado en su primer día, hasta la desmotivación que puede propagarse como un virus, la cultura en el trabajo es un fenómeno fascinante. Y aquí está lo interesante: aunque a veces parece un desafío titánico, cambiar la cultura de una empresa es posible. Requiere consistencia, comunicación y, sobre todo, un compromiso compartido por todos para mejorar continuamente.

Así que acompáñame en este blog, donde exploraremos juntos cómo moldear una cultura organizacional que no solo impulse el éxito empresarial, sino que también enriquezca nuestras vidas. ¡Vamos a sumergirnos en este viaje transformador!

Te invito a visitar mi canal de YouTube para más información: https://www.youtube.com/channel/UCFUjYzVjRjweKhfs480xR4w

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El libro «The Road Less Stupid»

Esta imagen muestra un camino serpenteante a través de un paisaje desafiante pero pintoresco, simbolizando el viaje del emprendimiento. A lo largo del camino, hay señales con palabras como 'Reflexión', 'Estrategia', 'Evitar Errores' e 'Innovación'. La atmósfera es inspiradora y desafiante, capturando la esencia de navegar las complejidades de los negocios con sabiduría y previsión.

«The Road Less Stupid» (La Ruta Menos Estúpida) de Keith J. Cunningham. Este libro es una mina de oro de sabiduría empresarial, con lecciones sacadas directamente de la experiencia de un hombre que ha fundado varias empresas exitosas.

Cunningham no se anda con rodeos. Él te empuja a reflexionar profundamente sobre tus decisiones empresariales y te reta a evitar los errores comunes que muchos cometemos en el camino del emprendimiento. La verdad, este libro es mucho más que un simple manual de negocios; es una brújula para cualquier emprendedor que busca navegar en el complicado mundo de los negocios con una perspectiva más clara y una estrategia más inteligente.

Lo que más me resonó fue cómo Cunningham aborda la idea del cambio. Después de leer este libro, me di cuenta de que necesitaba hacer cambios importantes en mi propia empresa. Él enfatiza que cambiar una cultura empresarial no solo es posible, sino necesario, y ofrece consejos prácticos sobre cómo hacerlo de manera efectiva.

Este libro obligada a todos aquellos interesados en llevar sus empresas a un nivel superior, evitar trampas comunes y, sobre todo, tomar «la ruta menos estúpida» en el viaje del emprendimiento.

El impacto de la cultura organizacional en la motivacion y en la productividad

Aquí tienes una nueva imagen conceptual que muestra el efecto de la cultura organizacional en la motivación y la productividad, sin texto ni palabras. La imagen está dividida en dos mitades: la izquierda muestra un ambiente de oficina animado y colorido con empleados comprometidos, interacciones dinámicas y un sentido de energía y creatividad. La derecha contrasta esto con un espacio de oficina monótono y monocromático donde los empleados parecen desinteresados, aislados y carentes de energía. Este metáfora visual resalta la marcada diferencia en el compromiso y la productividad de los empleados en función de la cultura que los rodea.

Ya sabemos que la cultura de una empresa es algo más que un simple conjunto de normas y valores; es el corazón palpitante que da vida a toda la organización.

Keith Cunningham en «The Road Less Stupid» habla precisamente sobre esto. Según él, la cultura empresarial influye directamente en cómo los empleados se sienten motivados y cómo esto afecta a su productividad. Es como un ecosistema: si está sano, todo florece; pero si empieza a decaer, los efectos se sienten rápidamente, extendiéndose como un virus. Esto me hizo pensar en lo delicado y poderoso que es este aspecto en cualquier negocio.

Imagina a un empleado llegando el primer día lleno de energía y entusiasmo. Esta motivación, si se nutre y se mantiene, puede traducirse en una productividad asombrosa. Pero, ¿qué pasa si esa cultura empieza a desmoronarse? La misma persona puede perder rápidamente su impulso, afectando no solo su rendimiento sino también el de quienes le rodean.

En mi experiencia, he visto cómo una cultura organizacional sólida puede ser un motor para el éxito. Empresas donde la motivación y el profesionalismo son valores compartidos, tienden a tener un rendimiento superior. Sin embargo, como señala Cunningham, es crucial entender que cambiar la cultura de una empresa es un proceso constante que requiere repetición y compromiso. No se trata de un cambio de la noche a la mañana, sino de un esfuerzo continuo.

Así que, como líderes o miembros de una organización, es nuestro deber cultivar una cultura que fomente la motivación y la productividad. Al final del día, una cultura organizacional saludable no solo beneficia a la empresa, sino también a cada persona que forma parte de ella.

Cambiar la cultura organizacional para una mejor empresa

La imagen muestra una ambientación corporativa en transición de un entorno de oficina anticuado y en escala de grises a un espacio de trabajo moderno y vibrante lleno de plantas verdes, iluminación brillante y espacios colaborativos. Los empleados en el área vibrante están activamente comprometidos y comunicándose, mientras que el área en escala de grises muestra empleados desmotivados en cubículos aislados. Esta imagen simboliza la transformación de la cultura de una empresa de estancada a dinámica, enfatizando el impacto positivo de tales cambios.

No es ningún secreto que la cultura organizacional puede ser la diferencia entre una empresa que prospera y otra que simplemente sobrevive.

En mi viaje como emprendedor, he aprendido que la actitud y el profesionalismo son cruciales. Como líder, a veces tienes que decir «no» a ciertos comportamientos para preservar y mejorar la cultura de tu empresa. Este cambio no es siempre fácil, pero es esencial para el crecimiento y la sostenibilidad.

Para hacer un cambio efectivo, es importante enfocarse en los pequeños gestos y detalles que, aunque parezcan insignificantes, tienen un impacto enorme. Por ejemplo, algo tan simple como la temperatura en la zona comunal o mantener limpias las oficinas puede influir en cómo se siente el equipo y, en consecuencia, en cómo se comporta.

Este proceso de cambio requiere de un esfuerzo constante. No se trata solo de hacer grandes anuncios o cambios drásticos; es más sobre la persistencia en esas pequeñas acciones que juntas crean una gran diferencia. Es un compromiso a largo plazo para mejorar no solo la empresa, sino también la vida de cada persona que es parte de ella.

Cada paso que damos hacia una cultura más positiva y productiva es un paso hacia una empresa mejor y más fuerte. Como siempre digo, la cultura empresarial no es algo estático; es algo que evoluciona y mejora con cada acción que tomamos.

Los pequeños gestos son muy importantes para la cultura organizacional

 La escena incluye empleados compartiendo una conversación amistosa con un café, alguien ajustando el termostato para mayor comodidad y otra persona ordenando un espacio compartido. Estas acciones, aunque pequeñas, crean un ambiente de cuidado, trabajo en equipo y atención al detalle. El tono general de la imagen es cálido y acogedor, enfatizando cómo estos actos simples pueden fomentar un lugar de trabajo de apoyo y productividad.

A veces pensamos que para cambiar la cultura de una empresa necesitamos grandes iniciativas o cambios drásticos. Sin embargo, en mi experiencia, he descubierto que son los pequeños detalles los que realmente marcan la diferencia. Como dice un dicho popular, «el diablo está en los detalles».

Un pequeño gesto, como mantener la temperatura agradable en la zona comunal o asegurarse de que las oficinas estén limpias, puede tener un impacto significativo en cómo se sienten los empleados. Estos gestos transmiten un mensaje claro: nos importa el bienestar y el entorno de nuestros trabajadores. Y cuando los empleados se sienten valorados y cuidados, esto se refleja en su compromiso y productividad.

Estos pequeños gestos son los ladrillos con los que se construye una cultura organizacional fuerte y positiva. Son acciones cotidianas que, aunque parezcan insignificantes, crean un ambiente de trabajo donde las personas se sienten parte de algo mayor y están motivadas para dar lo mejor de sí mismas.

Así que, recuerda, cambiar la cultura organizacional para mejor no siempre requiere de grandes acciones. A veces, todo lo que se necesita es prestar atención a los pequeños detalles que hacen que cada día en la oficina sea un poco mejor.

¿Cómo manejar personal remoto?

La imagen representa una reunión virtual en curso con miembros del equipo diversos participando desde diferentes ubicaciones. Cada miembro se muestra en su propio marco, simbolizando su entorno de trabajo remoto, pero todos están conectados a través de una pantalla central que muestra un proyecto colaborativo o una discusión. La escena transmite una sensación de unidad, comunicación y trabajo en equipo a pesar de la distancia física, enfatizando la importancia de la tecnología y la gestión efectiva en entornos de trabajo remoto.

La era digital nos ha brindado la oportunidad de trabajar con equipos dispersos geográficamente, lo cual presenta desafíos únicos para la cultura empresarial.

Gestionar un equipo remoto requiere un enfoque diferente al de un equipo tradicional en la oficina. La comunicación es clave. Uno de mis métodos preferidos, y que he encontrado muy efectivo, es la utilización de videos. Crear videos para comunicarse con el equipo no solo es personal y directo, sino que también ayuda a transmitir el tono y el lenguaje corporal, aspectos que a menudo se pierden en los correos electrónicos y mensajes de texto.

El uso de video permite que los mensajes sean más claros y personales. Esto es especialmente importante cuando se trabaja con un equipo remoto, ya que ayuda a construir una conexión más fuerte y a mantener a todos en la misma página, independientemente de su ubicación.

Además, es crucial establecer procesos y herramientas que faciliten el trabajo colaborativo a distancia. Plataformas de gestión de proyectos, sistemas de comunicación efectivos y horarios de trabajo flexibles pueden ser de gran ayuda. Pero recuerda, la confianza es la base de todo. Confía en tu equipo y dales la autonomía para manejar sus tareas, siempre con una comunicación abierta y frecuente.

En resumen, para manejar eficientemente un personal remoto, enfócate en la comunicación efectiva, el uso de la tecnología apropiada y la construcción de confianza. Estos elementos serán tus aliados para mantener una cultura organizacional sólida y un equipo remoto motivado y productivo.

¿Se debería usar a otros miembros del equipo para dar ejemplo?

La imagen muestra un grupo diverso de miembros del equipo en una oficina, donde un miembro está demostrando un comportamiento positivo, como ayudar a un colega o resolver proactivamente un problema. Los otros miembros del equipo observan esto y se inspiran visiblemente, empezando a imitar la acción positiva. Esta escena representa la idea de influir positivamente en la cultura del equipo a través de acciones individuales, en lugar de señalar ejemplos negativos.

Personalmente, no soy partidario de usar a personas como ejemplos negativos. La razón es simple: estamos hablando de la vida y la dignidad de una persona. Si es posible enseñar y guiar a través de la repetición y la constancia, prefiero este camino. Creo que no es necesario hacer un ejemplo de alguien para transmitir un mensaje o una lección.

La clave está en la comunicación temprana y directa. Cuando observas un comportamiento que no es aceptable, es importante abordarlo lo antes posible. Esta comunicación no debe ser un evento aislado, sino una práctica constante, que se repita a lo largo del tiempo, para reforzar la cultura deseada en la organización.

Es esencial tratar estos asuntos con sensibilidad y respeto. Al final, el objetivo es fomentar una cultura de mejora continua y respeto mutuo, donde cada miembro del equipo se sienta valorado y parte integral de la empresa.

¿Cuándo reaccionar frente a un mal comportamiento?

La imagen muestra a un gerente hablando de manera tranquila y constructiva con un empleado en un entorno privado. El gerente está señalando hacia un gráfico o un documento que describe los comportamientos esperados y los valores de la empresa, manteniendo una postura respetuosa y no confrontativa. El empleado está escuchando atentamente, lo que sugiere una interacción receptiva y reflexiva. Esta escena transmite la idea de abordar los problemas de manera oportuna y respetuosa, enfocándose en el crecimiento y la mejora.

Mi filosofía es clara: es esencial abordar los comportamientos inaceptables lo antes posible. Esperar demasiado para reaccionar puede enviar el mensaje equivocado, como si esos comportamientos fueran tolerables. Además, retrasar la acción puede permitir que el comportamiento negativo se arraigue y posiblemente se propague.

La rapidez en la respuesta es crucial, pero también lo es el cómo se hace. La reacción debe ser constructiva y enfocada en el comportamiento, no en la persona. Es importante comunicar claramente qué comportamiento es inaceptable y por qué, ofreciendo también la oportunidad de mejorar.

Este enfoque no solo ayuda a corregir comportamientos inadecuados de manera efectiva, sino que también contribuye a establecer y reforzar las normas y valores de la empresa. Una respuesta oportuna y adecuada puede ser una herramienta poderosa para modelar la cultura organizacional deseada.

¿Cómo comunicar sin herir los sentimientos?

La imagen muestra a un gerente y un empleado sentados en un espacio cómodo y privado, participando en una conversación tranquila y reflexiva. El gerente está escuchando atentamente, mostrando comprensión y empatía, mientras el empleado expresa sus pensamientos sin miedo. El entorno es cálido y acogedor, con plantas y una iluminación suave, creando un espacio seguro para una comunicación abierta y honesta. Esta imagen transmite la idea de crear un ambiente respetuoso y de apoyo para una comunicación efectiva sin herir los sentimientos.

La clave está en aprender a comunicar de manera efectiva y empática. No se trata de evitar dar feedback o comunicar asuntos importantes, sino de hacerlo de una manera que no cause dolor innecesario. La profesionalidad y la productividad son importantes, pero también lo son los sentimientos de las personas.

Uno de los enfoques que utilizo es asumir la responsabilidad en la comunicación. Por ejemplo, empezar con un «lo siento» puede ser una forma de mostrar que reconoces tu parte en cualquier malentendido o problema. Esto no significa asumir la culpa de todo, sino reconocer que la comunicación es un proceso de dos vías y que, como líder, tienes una parte importante en ello.

Es importante ser claro y directo, pero también suave y comprensivo. La empatía es crucial: intenta ponerte en el lugar de la otra persona y considera cómo tus palabras pueden ser recibidas.

Comunicar efectivamente sin herir los sentimientos es un equilibrio delicado, pero con práctica y sensibilidad, es posible crear un ambiente donde las personas se sientan escuchadas, respetadas y valoradas.

¿Cúando hay que esperar antes de ver un cambio en la cultura organizacional?

La imagen muestra un árbol en diferentes etapas de crecimiento, desde un pequeño retoño hasta un árbol completamente desarrollado, representando el desarrollo de la cultura de una organización a lo largo del tiempo. Cada etapa del crecimiento del árbol está rodeada de personas que representan a los empleados, quienes están nutriendo y apoyando su crecimiento a través de sus acciones e interacciones. Esta imagen simboliza la idea de que el cambio cultural en una organización es un proceso continuo y en evolución, que necesita tiempo y esfuerzo colectivo para florecer.

Cambiar la cultura de una organización es un proceso que toma tiempo. No es algo que suceda de la noche a la mañana. La cultura organizacional está formada por las creencias, comportamientos y actitudes de todos en la empresa, y modificar estos aspectos es un proceso gradual.

En mi experiencia, es realista esperar que los cambios comiencen a notarse en cuestión de meses, pero para una transformación más profunda y arraigada, podríamos estar hablando de años. Es un proceso continuo de repetición y refuerzo de las nuevas normas y comportamientos deseados.

Es importante tener paciencia y ser consistente en tus esfuerzos. La clave está en no desanimarse si no ves cambios inmediatos. En lugar de eso, celebra los pequeños progresos y sigue fomentando esas nuevas actitudes y comportamientos. Con el tiempo, estos esfuerzos acumulativos pueden resultar en un cambio significativo en la cultura de tu organización.

Conclusión

¡Y aquí estamos, al final de nuestro viaje de hoy! Hemos explorado varios aspectos de la cultura organizacional, desde cómo cambiarla hasta cómo manejar equipos remotos y comunicar de manera efectiva sin herir sentimientos. Hemos visto que cada uno de estos elementos juega un papel crucial en la creación de un ambiente de trabajo positivo y productivo.

Una lección clave que hemos aprendido es que la cultura organizacional es un viaje continuo, no un destino. No vamos a decir las cosas perfectamente la primera vez, y eso está bien. Se necesita práctica y, sobre todo, paciencia. La transformación cultural es un proceso que se desarrolla a lo largo de meses, incluso años, y requiere un compromiso constante.

Quiero agradecerte por acompañarme en este recorrido. Espero que las ideas y estrategias que hemos compartido te sean útiles en tu propio camino hacia una cultura empresarial más fuerte y saludable. Recuerda, cada pequeño paso cuenta, y juntos podemos hacer una diferencia significativa en nuestras organizaciones.

¡Gracias por estar aquí y hasta la próxima! ¡Sigamos creando lugares de trabajo donde todos nos sintamos valorados y motivados para dar lo mejor de nosotros!

Te invito a visitar mi anterior blog: Preguntas frecuentes sobre Tailandia.